Las lágrimas son la expresión de los sentimientos humanos. Acuden a nuestros ojos, lugar en el que habitan, cuando la amargura o felicidad inundan nuestro ser.
Su líquido recorre nuestras mejillas y arrastran, hasta la comisura de los labios su amargo sabor.
Hasta hace poco, la acción de llorar suponía una actitud poco masculina, sin embargo, hoy día, es una clara expresión de nuestros sentimientos. Hasta el propio Jesús, nos dicen los evangelios, lloró por Lázaro, el amigo muerto y sepultado.
Si estás ante un momento de tristeza o alegría, y las lágrimas luchan por salir de tus ojos, no las detengas por favor, tu corazón se alegrará.
Gran verdad.Historia corta pero con sustancia.Un saludo.
Marisa
excelente conocer a un nuevo amigo blogero, gracias por tus palabras de verdad valoro mucho tu opinion, ahora visitando tu espacio, no pude dejar de dejarte un comentario, he estado leyendo algunos de tus textos, y me parecen hermosos y frescos, es solo mi humilde opinion, pero ten tu por seguro que volvere por aqui en busca de mas de tus relfexiones, de verdad me facina esta ultima la de las lagrimas, hay tanta verdad en tus palabras...hasta la proxima